Cuéntanos tu historia| Un gran día de Verano

Raúl disfrutó en Aquópolis Villanueva de la Cañada de un gran día de Verano… No te pierdas su historia ¡Hasta nos ha dejado un vídeo! Recuerda que tú también puedes conseguir entradas gratis

Cuéntanos tu historia: RaúlAntes de irme de vacaciones y dejar de ver a mis amigos durante unos meses me apetecía hacer una salida a un parque acuático. Miré en el plano y vi en internet que a las afueras de Madrid podíamos ir a Villanueva de la Cañada. Después de una comprobación rápida de la previsión meteorológica no me hizo falta pensármelo. 32 grados, soleado, sin una nube en el cielo. El día estaba programado y lo único que faltaba por hacer era llamar a los amigos para que se apuntaran al plan.

Para salir quedamos temprano en Moncloa. Cogimos un autobús, sorprendentemente vacío para ser una cálida mañana de Julio, y a las 10:30 ya estábamos entrando por la puerta. La diversión comenzaba.

Empezamos por la parte más tranquila del parque. Está diseñada para que los niños jueguen y allí estábamos rememorando nuestros tiempos mozos. Así permanecimos durante un tiempo hasta que un gigantesco cubo de agua se volcó sobre nosotros. Desde allí empezamos a probar los toboganes más cercanos como el Kamikace: pura emoción.

A continuación fuimos  a las Pistas Blandas para demostrar quién era capaz de llegar primero al agua. Luego llegó el momento de formar parejas. Como ya teníamos en nuestro poder el flotador gigante nos dirigimos hacia el Rio Rápido, un tobogán no muy pronunciado pero, sin duda, emocionante ya que te balancea y, a veces, parece que puedes sobrepasar el borde.

Había mucho más: Zig-Zag, Black-Hole … En el otro lado del parque pasamos la mayor parte del día: Salto del Ángel, Splash, variantes de Kamikaze… A  medida que te deslizabas por ellos, ¡volabas en el aire un par de veces! Dejamos la emoción de los toboganes para meternos en la Piscina de Olas donde nos sentimos como niños cada vez que las olas se acercaban.

Sin darnos cuenta, estábamos hambrientos y decidimos satisfacer nuestro apetito en uno de los muchos restaurantes que hay en el parque. Los precios eran muy justos en comparación con otros parques temáticos y acuáticos y allí se puede encontrar lo más habitual: hamburguesas, pollo y pizza.

Después de comer nos relajamos junto a la Piscina de Olas y, una vez que sentimos que podíamos movernos de nuevo, nos deslizamos por los toboganes antes de que llegara la hora de irse. Recogimos nuestras mochilas y nos dirigimos al autobús que nos esperaba en la puerta de salida. Poco después llegamos a nuestro punto de partida.

¡Un final perfecto para un gran día!

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